lunes, 4 de noviembre de 2013

dentelladas

Ze Zn. Sknaikrai


una mancha
casi de muerte, y el agua
que azota el cuerpo como si fuese
una amante sadomasoquista a punto de
tomar armas


yo,
desvaneciendo el viento
tiro la cuerda
hasta que sangre

                                               no existe amor que permanezca,
                                               sólo hay ausencias que nos devoran:
                                                                                                            soy piel de surcos
                              sellada

              con tus dientes.



8 comentarios:

Darío dijo...

Quién sabe, Biscia, quizá el amor sea esa ausencia constante, la búsqueda.
Abrazo.

María Bartolomé dijo...

Qué bien saben los últimos tres versos.

Vera Eikon dijo...

Hay ausencias que son inamovibles como rocas...Abrazo

miss desastres dijo...

dentelladas las de tus versos que azotan la piel y el alma

beso

Jorge Ampuero dijo...

Siempre es un placer morder el cuerpo de la poesía.

Besos.

María dijo...

La ausencia devora el alma, la soledad aplasta las sombras.

Un beso.

Elcaligrafista dijo...

La marca de los dientes, como la marca del deseo, no se olvidan. Tampoco se recuerdan. Nos gobiernan

mi beso.

Pablo Rendón dijo...

Ausencias que devoran; víctimas del gran desasosiego.
Me ha encantado tu blog, un abrazo.